Luz verde a la melotonina

Los españoles la compraban en EE. UU para luchar contra el “jet lag” y el envejecimiento. En sólo unos meses llegará a nuestras farmacias y está demostrando beneficios insospechados. Ya cuenta con la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) aunque los suplementos de melatonina no llegan sin una lista de dudas y preguntas. Nosotros te damos las claves.

Cada vez que viajo a Nueva York, mis amigos me piden que les traiga suplementos de melatonina”, cuenta Sara, ejecutiva en una multinacional. “A ver si los legalizan ya en España –añade con tono de fastidio–, porque si se venden en los Estados Unidos, será porque son seguros". Al igual que Sara, muchos españoles que conseguían los suplementos de esta hormona fuera de nuestras fronteras se alegrarán de saber que ya cuentan con la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) y que estarán pronto a la venta en las farmacias españolas. También llamada “hormona de la oscuridad”, está directamente implicada en los ciclos de sueño y despertar. Producida de forma natural por la glándula pineal (situada en el cerebro), nuestros niveles naturales de melatonina son inversamente proporcionales a la luz solar: comienzan a aumentar por la tarde, permanecen altos durante casi toda la noche y disminuyen cuando sale el sol. Aunque se han empleado para tratar el síndrome del “jet lag”, hoy los consumen pacientes “viajados y enterados” que esperan encontrar en ellos un remedio frente al envejecimiento, una fórmula para potenciar las defensas o, bien, para aliviar multitud de problemas.

1. El ciclo de sueño y vigilia

“Somos criaturas de la naturaleza”, explica el dr. Michael Hollick, profesor de Biomedicina y Biofísica de la Universidad de Boston (EE.UU.). “Durante millones de años, nuestros genes evolucionaronbajo el sol y su luz influye en los niveles hormonales relacionados con multitud de procesos orgánicos, entre ellos los ciclos de sueño/vigilia”. Hasta las estaciones del año influyen en la producción de melatonina. En los meses invernales (con pocas horas de sol), esas variaciones favorecen el desarrollo de lo que se conoce como trastorno afectivo estacional o depresión invernal. De hecho, se ha comprobado que los suplementos –tomados por la noche– y la acción de lámparas especiales de luz brillante –aplicadas por la mañana– pueden ayudar a resolver dicho trastorno.

2. Alimentos ricos

Afortunadamente, ciertos alimentos, como la leche, los cereales y las semillas, las frutas, las verduras, las hierbas y los frutos secos, té verde y algas contienen cantidades de melatonina que podemos hacer nuestras. Son especialmente ricos el vino tinto (beneficioso una vez más), los plátanos, las nueces, las cebollas, las cerezas y hierbas como la matricaria, la menta, el tomillo, la salvia y la verbena. Y luego están los suplementos. Uno de los argumentos que se esgrimieron para su aprobación llegó desde la Red Nacional de Investigación del Envejecimiento, dependiente del Instituto de Salud Carlos III. En un estudio realizado conjuntamente por investigadores de las universidades de Granada, Sevilla, Oviedo, Zaragoza, Barcelona y Reus (publicado en Experimental Gerontology y otras revistas científicas) demostraron que, al menos en ratones, los suplementos de esta hormona consiguen retrasar los procesos inflamatorios y neurodegenerativos asociados a la vejez.

Los investigadores comprobaron que la administración continuada de esta hormona a animales, a partir de los cinco meses de edad (momento en el que dejan de producirla), ayudaba a contrarrestar el deterioro asociado al envejecimiento e, incluso, podía aumentar su longevidad. “Nuestra teoría ahora es que la ingesta diaria de melatonina por humanos a partir de los 30 o 40 años, podría mejorar la calidad de vida y prevenir o retrasar enfermedades asociadas a la edad y procesos neurodegenerativos como la enfermedad de Parkinson o patologías como la diabetes”, aseguran los expertos. Para algunos defensores de la medicina “alternativa”, el problema de la melatonina era que, “al ser una sustancia producida de forma natural por el organismo, no puede ser patentada y, por lo tanto, su comercialización no interesa a los grandes laboratorios”. Ahora, ese argumento ha quedado desmontado con la reciente aprobación por la EMEA. Aunque los suplementos de melatonina no llegan sin una lista de dudas y preguntas.

Un estudio con animales publicado en la revista Science, señalaba que podrían inhibir el proceso de consolidación de recuerdos que suele tener lugar durante el sueño y afectar a la capacidad memorística. Otras investigaciones advierten del riesgo de desarrollar sueños vívidos (muy intensos y “reales”). No obstante, su papel en la regulación del ciclo sueño/vigilia está avalado por muchos estudios. Lo que sí es seguro es que todos los estudios realizados indican que la ingesta de suplementos de melatonina es segura y no se han reseñado efectos secundarios relevantes. A pesar de esa seguridad, embarazadas, madres lactantes y niños no deben tomar suplementos sin supervisión médica.

3. La melotonina durante el día...

La glándula pineal, ubicada en el centro del cerebro, es la encargada de segregar la melatonina, que también producen, en menor cantidad, los ovarios, los testículos, el bazo y el timo. Su producción es inhibida por la luz y estimulada por la oscuridad. El pico más alto tiene lugar sobre las 02:00 h. Cuando el ritmo o la intensidad de su producción se alteran (por el envejecimiento, el estrés, el “jet lag”...), muchos procesos fisiológicos y mentales (pensar con claridad, recordar, tomar decisiones), sufren.

4. Y a lo largo de la vida

El patrón de secreción de la melatonina también evoluciona a lo largo de la vida. Los valores más altos se alcanzan entre el primer y el quinto año de vida, mientras que entre los 15 y los 20 años, se experimenta una caída del 80%. Durante las décadas siguientes, los niveles disminuyen moderadamente hasta los 65-70 años.

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